Septiembre siempre trae consigo una sensación de nuevo comienzo.
Volvemos a las rutinas, reorganizamos horarios, algunas hasta estrenan agendas… y muchas veces nos proponemos cuidar un poquito más de nosotras mismas.
Pero este año quiero empezar septiembre con una reflexión que me regaló una mujer maravillosa y que, sinceramente, todavía sigue conmigo.
Hay conversaciones que duran unos minutos.
Y hay otras que, sin darte cuenta, se quedan resonando durante días.
Eso me ocurrió justo antes de irme de vacaciones.
Vino al centro una mujer de esas que, nada más tumbarse en la camilla, piensas: qué presencia tiene esta mujer.
Mientras preparaba el tratamiento hubo algo que llamó mi atención.
Su forma de respirar.
Era una respiración tranquila, consciente. De esas que te hacen pensar que esa persona sabe estar en su cuerpo.
Más tarde me contó que era profesora de yoga.
Y entonces entendí por qué mi intuición había ido por ahí.
Mientras compartíamos un ratito de conversación, me explicó que durante muchos años había cuidado su imagen de una forma muy diferente. Se ponía bótox y otros pequeños retoques estéticos. Pero, con el tiempo, decidió dejar de hacerlo y ahora, quería empezar a apostar por un cuidado mucho más natural.
No le pregunté qué le llevó a tomar esa decisión.
Creo profundamente en respetar los tiempos y la intimidad de cada persona. Si alguien quiere compartir conmigo su historia, será un regalo. Y si no, también está perfecto.
Pero hubo algo que sí me dijo y que se quedó resonando dentro de mí.
Había decidido dejar de teñirse el pelo.
Y entonces pronunció una frase que todavía hoy me acompaña.
"Desde que tengo el pelo blanco me he vuelto transparente."
Me quedé en silencio.
Porque delante de mí no había una mujer invisible.
Había una mujer preciosa.
Con una sonrisa bonita.
Con personalidad.
Con presencia.
Y pensé…
¿En qué momento hemos decidido como sociedad que una mujer deja de ser vista cuando decide mostrarse tal y como es?
Quizá el problema no sea el pelo blanco.
Quizá el problema es que todavía nos incomoda una mujer que ha dejado de intentar gustar para empezar a gustarse.
🌿 La belleza de elegir
desde la coherencia
No importa si llevas el pelo blanco.
Rubio.
Moreno.
Pelirrojo.
Azul.
Lo realmente importante es que sea una decisión tuya.
Que no nazca del miedo.
Ni de la obligación.
Ni de intentar encajar.
Sino del deseo de ser tú.
Y curiosamente, cuando empiezas a vivir desde ese lugar, muchas otras cosas también cambian.
Quizá empiezas a utilizar una cosmética más natural.
Quizá lees las etiquetas de los productos.
Quizá decides comer diferente.
Quizá dejas de usar un perfume porque tu cuerpo ya no lo necesita.
Quizá descubres que prefieres un paseo por la naturaleza antes que un centro comercial.
Quizá dejas de beber alcohol porque ya no te hace sentir bien.
Y, de repente…
Empiezas a ser "la rara".
🤍 Yo también soy un poco la rara
Muchas veces me río porque yo también entro bastante bien en esa categoría.
Soy la que casi nunca bebe alcohol.
La que muchas veces prefiere cocinar algo saludable antes que pedir comida rápida.
La que habla de aceites esenciales.
La que disfruta leyendo etiquetas.
La que encuentra placer en un paseo tranquilo, la playa, la montaña.
La que, a veces, dice que no a un plan porque necesita descansar.
Y durante mucho tiempo pensé que quizá debía adaptarme un poco más.
Hasta que entendí algo muy sencillo.
Si alguien deja de verme por las decisiones que tomo para cuidar de mi salud…
Quizá ese no sea mi lugar.
O quizá simplemente sea el momento de ocupar mi espacio con más verdad.
No de hacer más ruido.
No de convencer a nadie.
Sino de seguir siendo yo.
Porque cuando una mujer empieza a vivir desde la coherencia, deja de necesitar la aprobación constante de los demás.
Y eso da muchísimo miedo.
Pero también muchísima libertad.
✨ No te hagas pequeña para volver a encajar
Vivimos en una sociedad que muchas veces nos anima a parecer más jóvenes, más productivas, más perfectas.
Pero muy pocas veces nos anima simplemente a ser.
A envejecer con orgullo.
A cambiar de opinión.
A escucharnos.
Si has decidido dejar de teñirte el pelo…
Hazlo.
Si has decidido empezar a cuidar tu cuerpo de una forma más natural…
Hazlo.
Si has decidido simplificar tu vida…
Hazlo.
Y si por alguna de esas decisiones alguien deja de mirarte…
No vuelvas atrás.
No te escondas.
No te hagas pequeña para volver a encajar.
Hazte visible desde quien eres.
No desde el ruido.
Desde tu esencia.
Porque el mundo necesita mujeres que se atrevan a ocupar su lugar.
Y esa autenticidad, aunque a veces parezca invisible, siempre acaba encontrando los ojos adecuados.
🌸 Después del verano, también nuestra piel merece volver a respirar
Después del verano solemos pensar en recuperar la rutina.
Pero pocas veces pensamos en recuperar nuestra piel.
Y, sin embargo, ella ha estado ahí todo este tiempo.
Protegiéndonos.
Sintiendo el sol, el agua, el viento, el cloro, la sal.
Septiembre es uno de los mejores momentos para dedicarle un poquito de atención.
Una buena exfoliación facial y corporal ayuda a eliminar las células muertas acumuladas durante el verano, mejora la luminosidad, suaviza la textura de la piel y favorece que los tratamientos posteriores penetren y actúen mucho mejor. Además, una piel cuidada mantiene durante más tiempo un bronceado bonito y uniforme.
Pero, desde que escribí la última reflexión sobre la exfoliación, no puedo evitar verla también desde otro lugar.
Porque exfoliar también puede ser un gesto simbólico.
Una invitación a desprendernos de esas capas que ya no hablan de nosotras.
Las expectativas.
Las prisas.
Las exigencias.
Las máscaras que un día aprendimos a ponernos para encajar.
Y preguntarnos:
¿Qué capa ya no necesito seguir sosteniendo?
🌿 Ritual de limpieza consciente · A flor de piel
De esa reflexión nace el ritual que he preparado SOLO para este mes.
No nace para cambiar tu piel.
Nace para ayudarte a volver a sentirla.
Antes de comenzar, dedicaremos unos minutos a respirar, bajar el ritmo y poner una intención para el tratamiento.
Quiero invitarte a hacerte una pregunta muy sencilla:
¿Qué capa siento que ya no necesito seguir sosteniendo?
Después realizaremos una exfoliación corporal y una exfoliación facial conscientes, respetando el ritmo de tu cuerpo y disfrutando del contacto, de los aromas y del momento presente.
Porque cuidar la piel también puede ser una forma de cuidar lo que llevamos dentro.
¿Qué incluye este ritual?
🌿 Una pequeña meditación inicial para conectar contigo.
✨ Exfoliación corporal consciente + hidratación.
🌸 Exfoliación y masaje facial.
🤍 Un espacio pensado para bajar el ritmo, respirar y regalarte un momento de presencia.
Precio especial septiembre: 70 €.
Si sientes que este ritual puede ser ese pequeño comienzo que necesitas para iniciar el otoño desde otro lugar, puedes escribirme y reservar tu cita.
Será un placer acompañarte.
🤍 Quizá septiembre no sea para empezar de nuevo
Quizá septiembre no sea el mes de convertirte en una versión mejor de ti.
Quizá sea el mes de recordar quién eres cuando dejas de intentar encajar.
Cuando dejas de vivir para cumplir expectativas.
Cuando empiezas a escucharte.
Y cuando entiendes que la belleza más bonita no nace de parecer otra persona.
Nace de sentirte cómoda siendo tú.
Porque, al final, cuidarte nunca debería consistir en esconderte.
Sino en quitar, poco a poco, todas esas capas que no te pertenecen.
Hasta quedarte… a flor de piel. 🌿
Espero que te haya gustado la súper reflexión y si no quieres perderte ninguna entrada o reflexión... Apúntate a la Newsletter (prometo que sólo mando un correo al mes).